Con este plato no necesitarás mucho más en una cena de navidad. La carne esquisita de la langosta no necesita de ninguna salsa si la elaboras de esa forma.
Aunque es un postre muy extendido por toda la geografía española, es típico de Castilla y León y en especial de Salamanca. De color dorado y textura cremosa es un dulce nutritivo y no excesivamente calórico.
En algunos sitios simbolizan la prosperidad, como en Italia donde las comen para despedir el año. Esta receta las combina con verduras y productos de la matanza.