Con este plato no necesitarás mucho más en una cena de navidad. La carne esquisita de la langosta no necesita de ninguna salsa si la elaboras de esa forma.
Aunque es un postre muy extendido por toda la geografía española, es típico de Castilla y León y en especial de Salamanca. De color dorado y textura cremosa es un dulce nutritivo y no excesivamente calórico.