Pese a lo que su nombre sugiere no es originario de Cuba sino de la gastronomía española. Este plato de sencilla elaboración, contrasta el sabor salado con el dulce del plátano frito.
Espolvoreado con canela, con azúcar requemado o esencia de vainilla, decorado con frutas confitadas o castañas en almibar ... en cualquier caso ¡exquisito!